El periodismo ha muerto

El periodismo ha muerto Carmen Rigalt Noelia Jimenez

Hoy no es lunes y no toca post. Pero es 24 de enero, san Francisco de Sales, patrón de los periodistas, así que, por orgullo de profesión, ahí va uno.

«El periodismo ha muerto». La frase es de hace 16 años. La pronunció Carmen Rigalt en una entrevista que publiqué en el periódico Sierra de Madrid, donde entonces colaboraba. Estudiaba Periodismo y creía en los valores de mi profesión. Y aquel titular me sorprendió.

Copio los dos párrafos de donde salió la frase para contextualizarla:

La Rigalt nos recibe en una tarde otoñal, en la que aún parece flotar el recuerdo de su colega Julio Fuentes. Carmen me cuenta que ella, sin ser corresponsal de guerra, también ha vivido muy de cerca el peligro. «Lo he vivido dos veces. Una vez no pasé ningún miedo –supongo que fue producto de la insensatez–, pero otra vez sí. Y había más riesgo la primera que la segunda. La primera ocasión fue en Panamá, en el final de la dictadura de Noriega. La segunda de esas veces fue en Gaza. Nos vimos en medio de un tiroteo y lo único que se me ocurrió fue llevarme las manos a la cabeza y empezar a correr. Al oír los tiros se me salía el corazón del sitio y atropelladamente me metí en un portal donde apareció un señor con bata blanca que decía “voy a por las máscaras”. Entonces yo recordé que en Palestina gaseaban y esos gases producían como un enloquecimiento. Y cuando oí aquel “voy a por las máscaras” me dio un soponcio que salí otra vez corriendo, porque pensaba que «antes muerta que loca». Y con la cabeza tapada volví a salir a la calle, mientras seguían los tiros… Una insensatez».

 

Deduzco que Carmen Rigalt estima la sensatez. La sensatez y la prudencia como armas fundamentales del buen periodista. Aunque las cosas ya no son lo que eran. «A veces llego a la conclusión de que el periodismo ha muerto», afirma Rigalt, «porque el periodismo consiste en contar historias y ahora eso cada vez importa menos y cobra más importancia estar en la trinchera de los bandos mediáticos y marcar bien el paso del bando en el que escribes. Eso de la independencia y la objetividad queda ya muy lejano».

Diciembre de 2001. No existían las redes sociales. Algunos de los que hoy son influencers no habían nacido. Aún se valoraban las opiniones de personas formadas con una tribuna en un medio y no se medía en retuits la cotización de un usuario (si es que ese concepto llevaba entonces a alguna parte).

Si entonces el periodismo había muerto, hoy podemos darlo por enterrado. Y es para echarse a temblar.

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